Sin lugar a duda las temáticas que se movilizan en el libro “Verdad y falsedad de la información”, coordinado por Georgina Araceli Torres Vargas y María Teresa Fernández Bajón, dividido en tres apartados generales, 14 capítulos y la presentación, resultan relevantes y muy oportunas para ser tratados en estos tiempos.

En la actualidad existen muchos debates acerca de los medios por los cuales los individuos se están allegando de información tanto para solucionar diversas temáticas de su día a día, pero también de información relacionada con su forma de entender e intervenir en los asuntos de interés público. De ahí que las temáticas movilizadas en este libro, sobre la verdad y la falsedad de la información, resulten relevantes, pertinentes y oportunas.

Estos elementos nos invitan a reflexionar sobre la veracidad de la información con la que los propios individuos se están informando. Pues en la actualidad es cada vez más común encontrar expresiones como el de las noticias falsas, la posverdad, los hechos alternativos y la alienación política, aspectos que tienen sus fundamentos en la desinformación y manipulación de la información, cuestiones que no son novedosas sino parte de la historia de la humanidad misma, como bien lo señala la Fernández Bajón en este texto, cuando menciona que: “La desinformación, la invención o alteración de los hechos de los hombres y sus agrupaciones de toda índole es una práctica tan antigua como la historia de la humanidad que conocemos y han acompañado el devenir de nuestros antepasados sin solución de continuidad” y continúa mencionando “La mentira, la imaginación creativa, profecías, augurios, etc., han sido herramientas de uso habitual al servicio del poder, su pervivencia y fortalecimiento o, por el contrario, su debilitamiento, caída y en su caso sustitución. Lo que ahora se denomina posverdad, el relato, no son sino términos acuñados para dar patente de novedad a ejercicios de toda suerte y formato que pretendían suscitar reacciones calculadas mediante la manipulación de las creencias y emociones” (Fernández-Bajón 2019, ix).

Efectivamente, aunque las problemáticas de manipulación, engaño y alteración de la información han formado parte del actuar constante de diversos grupos, incluido el político, la consolidación de internet (y principalmente las redes sociales digitales en éste) como espacio primigenio de consulta de información, ha ocasionado el incremento en la proliferación y profundización de estos temas.

Es decir, lo que parece existir con el uso de estos canales digitales es un aumento exponencial en la oferta de información, mucha de ella no suficientemente verificada, así como un impacto de esta información (o mejor dicho desinformación) en las formas en las que se está generando opinión pública y acción colectiva. De igual forma, esa información contenida en las redes sociales digitales no es manejada por un especialista en bibliotecología, ni en comunicación, ni en periodismo, ni en ninguna especialización en el manejo de la información, sino por todo aquel individuo que quiera emitir un comentario o compartir información, que, aunque a todas luces parece incorrecta, se sigue consumiendo por otras personas que la consideran como real.

Como mencioné anteriormente, el libro consta de tres apartados. El primero de ellos bajo el título de “Estrategias desde la investigación científica al fenómeno de la desinformación”, constituido de seis capítulos, aborda temáticas más relacionadas a una óptica académica de la problemática general del libro, con tópicos como el del enfoque de la visión científica al tema de la verdad y la falsedad de la información, las noticias falsas, las revistas depredadoras y el propio relacionado con la ética en la investigación científica. Problemáticas muy bien sintetizadas por Torres Vargas cuando menciona, y cito textualmente: “La sobreabundancia de información ha hecho cada vez más evidente la existencia de información que no se basa en fuentes autorizadas. Es por eso que una de las preocupaciones que derivan de esta situación es la verdad de la información. Se habla de “noticias falsas”, un término que refiere sobre todo a los mensajes que se transmiten a través de los medios de comunicación y digitales como las redes sociales. Pero también se relaciona con la veracidad de los contenidos académicos, que se vincula a su vez con la ética de la investigación y la calidad de las revistas científicas” (Torres-Vargas 2019, 3–4).

Como podemos apreciar en estas aportaciones, la desinformación puede impactar en diversos aspectos de la vida de un individuo, desde, por ejemplo, el plano formacional al tomar en cuenta el problema de algunos contenidos académicos y las revistas depredadoras, así como la calidad con la que en la actualidad se hace ciencia. De igual forma, en un plano colectivo la desinformación genera patrones de comportamiento que guían tanto la formación de opinión pública, así como la intervención de las personas tanto con el gobierno ya sea en la participación en los procesos coyunturales de elección de representantes públicos, al emitir un voto (esto también conocido como democracia directa), pero también con la intervención constante de los ciudadanos en los asuntos y problemáticas de interés colectivo, lo que se inscribe más en los canales de la democracia participativa o democracia deliberativa.

En el segundo apartado titulado “Veracidad y falsedad en el ámbito de los medios de comunicación y el ciudadano”, el cual cuenta con tres capítulos los cuales abordan temáticas relacionadas tanto con la problemática de la desinformación en los medios de comunicación digitales, pero también de algunas estrategias que podrían ser útiles para disminuir esa misma problemática, pues lo que está en juego en este debate es el propio funcionamiento social y político de la ciudadanía. En este contexto Marcos Recio, Olivera Zaldúa y Sánchez Vigil mencionan que incluso la visión de profesiones como la periodística se ha modificado pues, y cito textualmente “Siempre ha sido un lema del periodismo ser el primero, el más rápido. Ahora ya no importa tanto, pues al mismo tiempo que se produce la información, son muchos los medios que la repiten, por eso ya casi no existen las exclusivas. Es preferible tardar unos minutos más y contrastar bien la información.” Y continúan mencionando: “Conviene recordar que para frenar la avalancha de informaciones falsas se debería contar con un buen centro de documentación y gestores de contenido expertos que apoyaran la labor de los periodistas” (Marcos-Recio, Olivera Zaldua, y Sánchez-Vigil 2019, 183).

Es precisamente en este último punto en donde la labor del bibliotecólogo y el profesional de la información retoman un papel central tanto en la posible solución, así como en la implementación de estrategias que permitan frenar la avalancha de desinformación. Estos temas son tratados de forma concreta en el tercer y último apartado de este libro.

Este apartado titulado “El profesional de la información y el ofrecimiento de información confiable”, cuenta con cuatro capítulos en donde se abordan temas como el de las noticias falsas en el ámbito académico, así como el papel tanto del profesional de la información como el de las bibliotecas universitarias ante la problemática de la falsedad informativa. En este sentido, las aportaciones de Ramírez Leyva, resultan muy oportunas para entender la importancia de las capacidades lectoras, informativas y de comunicación de los propios bibliotecólogos para enfrentar la problemática de la información falsa, pues, cito textualmente: “el bibliotecólogo debe desarrollar capacidades de comprensión, observación, interpretación, asociación, análisis crítico y deducción; es decir, no se debe quedar en el nivel de la lectura literal porque esto puede ser un riesgo ante los contenidos falsos o erróneos. Además, debe adquirir habilidades informativas para identificar fuentes confiables y en diferentes medios y géneros escritos, imagen fija y en movimiento o sonoros. Dichas capacidades y habilidades son indispensables para guiar, orientar y enseñar a sus usuarios sobre el universo informativo” (Ramírez Leyva 2019, 270–71).

Lo anterior queda también secundado por lo argumentado por Cabral Vargas, cuando en este mismo libro menciona que “La Bibliotecología y las distintas ciencias de la información, como la Documentación, por mencionar alguna, deben ser las encargadas de controlar los flujos de información debido a que el profesional de la información tiene los conocimientos para encontrar datos, interpretar su importancia y luego compartir esta información con su comunidad. Puede parecer que es fácil encontrar, verificar, enriquecer y diseminar la información; de hecho, se puede juzgar sencillo, pero se trata de una materia prima volátil; si los tratamos sin cuidado, los datos que descubrimos, investigamos y presentamos tienen el poder de causar malentendidos, daño y podrían cambiar hasta el curso de la historia. Por lo tanto, es esencial que apliquemos mecanismos fuertes de comprobación a toda nuestra información. Con estos mecanismos, se distingue la realidad de los rumores y el chisme” (Cabral-Vargas 2019, 157–58).

Es por esta suma de perspectivas tan pertinentes en el tema de la verdad y falsedad de la información, que hacen muy útil y oportuno la lectura cuidadosa de esta obra.

De igual forma, este libro no se queda en una enumeración de las problemáticas a las que nos enfrentamos. Por el contrario, brinda una serie de alternativas que podrían resultar muy útiles para intentar revertirlos y solucionarlos. En este sentido se mencionan, por ejemplo, cuestiones tan útiles para los bibliotecólogos y especialistas en el estudio de la información, como lo son la minería de datos, la representación de datos, la curaduría de contenidos digitales y la evaluación de contenidos digitales, hasta aspectos más generales que podrían formar parte de iniciativas gubernamentales y políticas como la concientización cívica de la importancia de la verificación de la información o la promoción de la lectura. Aspectos que sin lugar a duda redundarían en una mejora en la calidad de la información que está siendo utilizada para diversos aspectos de la vida.

Por todo lo anterior, considero que este libro es muy importante en por lo menos tres aspectos centrales. El primero de ellos el relacionado con abrir la discusión de estos temas sobre la verdad y falsedad de la información, que son tan importantes para tener en cuenta en la actualidad; el segundo por aportar elementos para el enriquecimiento de los debates y las reflexiones teóricas para los especialistas en bibliotecología, documentación y estudiosos de la información; y, finalmente, por su importancia para ser considerado por políticos, asociaciones, organizaciones y tomadores de decisiones públicas en la formulación de estrategias, programas y políticas destinadas a combatir la problemática de la desinformación de la población.

No me queda más que felicitar nuevamente tanto a las coordinadoras de la obra, así como a los autores que aportaron sus reflexiones en la misma, así como recomendar ampliamente la lectura de este libro al público interesado en estos temas, que, por la importancia de estos, deberíamos de ser todos.

Cabral Vargas, Brenda. 2019. “Manipulación de la información en medios de comunicación digitales e impresos”. En Verdad y falsedad de la información, editado por Georgina Araceli Torres-Vargas y María Teresa Fernández Bajón, 145–66. Ciudad de México: IIBI-UNAM.

Fernández Bajón, María Teresa. 2019. “Introducción”. En Verdad y falsedad de la información, editado por Georgina Araceli Torres-Vargas y María Teresa Fernández Bajón, ix–x. Ciudad de México: IIBI-UNAM.

Marcos Recio, Juan C., María Olivera Zaldua, y Juan M. Sánchez-Vigil. 2019. “Estrategias a implementar en los medios digitales y las redes ante la avalancha de informaciones falsas”. En Verdad y falsedad de la información, editado por Georgina Araceli Torres-Vargas y María Teresa Ferández-Bajón, 167–86. Ciudad de México: IIBI-UNAM.

Ramírez Leyva, Elsa M. 2019. “Las capacidades lectoras, informativas y de comunicación de los bibliotecólogos para enfrentar la información falsa”. En Verdad y falsedad de la información, 269–83. Ciudad de México: IIBI-UNAM.

Torres Vargas, Georgina Araceli. 2019. “Verdad y falsedad en la información: una mirada desde la investigación”. En Verdad y falsedad de la información, editado por Georgina Araceli Torres Vargas y María Teresa Fernández Bajón, 3–12. Ciudad de México: IIBI-UNAM.

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